Fantasías Sexuales

Como los Juguetes ayudan hacerlos realidad

 

El rol que tienen las fantasías sexuales dentro de la sexualidad de una persona, es importantísimo para el desarrollo óptimo de su percepción del mundo sexual y la proyección de su sexualidad en la persona misma. Basado en el principio que “lo que piensas, eres,” las fantasías sexuales le permiten a la persona lograr adaptarse a su entorno social al ir discriminando qué es posible, qué pudiera ser privado y qué es algo que solo se queda en el mundo de la imaginación.

El darle permiso a la mente para fantasear y alimentar esa imaginación con otras personas, por medio de historias narradas (reales o imaginarias), post en las redes sociales, libros, música/canciones y películas (eróticas o pornográficas) son los elementos que crean una realidad compartida en la que en un futuro pueda compartir exclusivamente con su pareja o compañero/a de vida. En ese momento se crea el mundo de las fantasías sexuales de la pareja, en la que de forma saludable, los cómplices de aventuras sexuales pueden elevar sus experiencias a un contexto físico, psicológico e incluso espiritual.

 

La complejidad o simplicidad de las fantasías sexuales va a depender de la información que tenga cada persona, y con ello puede impulsar o limitar su placer sexual. Otro elemento que he identificado a través de los años, es que las creencias sexuales limitantes que pueda tener cada persona van a hacer que sus fantasías se distorsionen; influyendo en la salud sexual del sujeto y su pareja. Dependiendo del guion de creencias sexuales que pueda tener la persona, cae en detrimento o no, la calidad sexual de sí mismo y los demás con los que interactúe desde lo físico, lo psicológico e incluso lo espiritual.

 

Esto es lo que puede originar ciertos patrones de comportamientos sexuales, los cuales el Sexólogo Italiano W. Passini clasifica en dos: Perversiones blandas (fantasías, situaciones y episodios) y Perversiones duras (estilos pragmáticos de vida o parafilias). Es como hablar del “lado iluminado” y el “lado oscuro” de las fantasías; y tiene que ver con el contexto de lo que es bueno o malo, permitido o juzgado por el colectivo, llevando a algunas personas a rebelarse o mantener una vida paralela.

 

Lo cierto es que todos y cada uno de nosotros poseemos matices de ese lado oscuro. Freud lo llamó pulsiones sexuales, las cuales llevan a las personas a la necesidad de satisfacer ciertas necesidades de forma sutil o de una forma imponente. Si lo llevamos al mundo espiritual, pudiéramos describir que las fantasías son la manera como nuestra energía sexual busca manifestarse y necesita ser satisfecha por medio del ser correspondida. El desequilibrio entonces puede ocurrir cuando no es correspondida o cuando es correspondida con una energía para la cual la persona no está preparada.

 

Tomando en cuenta esto último, por ello es la importancia de la comunicación de la pareja sobre todo en el plano sexual (sexualidad íntima y educación sexual de los hijos). El compartir las fantasías sexuales (con apertura y libre de juicios), lleva que por medio de la vocalización ambos puedan calibrar sus energías sexuales, hasta el punto de sincronizarse y comulgar una sola energía que los llevará al equilibrio y beneficiará en la salud en general al experimentar un placer lleno de divinidad espiritual.

 

Claro que, en este artículo, lo que deseo compartir es una perspectiva de la sexualidad humana integrada con los tres pilares más importantes (físico, psicológico y espiritual) de la sexualidad que pueda tener cada persona. Al final, el que decide eres tú, mi querido y apreciado lector. Siempre hay espacio para la conversación e intercambio de ideas o si deseas algún tipo de apoyo o asesoramiento, me puedes contactar por mis redes sociales o por info@psicrivero.com.

 

 

Publicado en Vida Sexual - Sex Project.

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