Cuando oyes el toc, toc de tu puerta, usualmente miras por el ojo de la puerta y decides bajo una suposición si la persona del otro lado es buena o mala para dejarla entrar a tu casa. Es el momento donde permites o no que lo de afuera pueda interactuar con tus hijos y básicamente, es algo que puedes manejar con facilidad. Caso opuesto ocurre cuando situaciones o temas relacionados con la sexualidad humana tocan a la puerta de tu casa, ya que no todas tocan a tu puerta o entran por ella.

Muchos de ustedes papás y mamás saben todo que fue diferente en la época en la que fueron criados; por mi parte, cuando era un niño, lo más común era que te gustara una niña por su compañía y la amistad que se desarrollaba con el tiempo de conocerse; también su cara de inocencia, su linda sonrisa, entre otros aspectos. De adolescente, la curiosidad por saber cómo se sentía un beso y conocer más sobre la misteriosa sexualidad.
Por el contrario, hoy veo los niños y adolescentes que están en dos cosas; la tecnología (video juegos o la internet) y la competencia social (pertenecer, integrarse, bullying). En ambas, el tema sexual aparece de la forma menos espontánea y sin restricciones. Donde pareciera que existiera un guión de teatro oculto que le están dando a nuestros hijos para personificar; uno basado en el libertinaje, la irresponsabilidad y la ambigüedad, el cual sin darnos cuenta, pudiera ser nocivo o limitante para su desarrollo psicosexual saludable en un futuro.
Al referirme a la tecnología, podemos encontrar estereotipos que modelan conductas como lo son los video juegos y programas de youtubers con contenido sexual; así como el bombardeo indiscriminado de la pornografía. Todo esto, sin incluir todo lo que se puede encontrar en las redes sociales relacionado con “sexo.” Socialmente las redes indirectamente aúpan a un acoso o presión al descalifica la claridad y lo concreto, por la ambigüedad y confusión de la identidad sexual de las personas.

Ya sea de forma directa o indirecta; en la que se manipula cada vez más a nuestros jóvenes a ser diferentes (bisexual, pansexual, poliamor, transexual) porque es la moda, llevándolos a renunciar a su autonomía de decidir cuándo, cómo y con quien iniciar sus relaciones sexuales, por recibir a cambio un poco de atención e importancia; ya sea que pudieran carecer de ella en su hogar o simple curiosidad. Ojo, no todos… pero cada vez son más.
Muchos ven esto como el problema, y allí es donde difiero; ya que todo esto ha existido desde mucho antes, solo que la tecnología a globalizado todo y pone al acceso de los niños y adolescentes información a la cual no están preparados para procesar de forma asertiva, y donde la guía de padres y adultos preparados es necesaria para un desarrollo óptimo de su sexualidad y manejo de sus emociones.

Otro elemento que interfiere con este proceso de aprendizaje sexual y que necesitan conocer los padres; es la conocida competencia laboral, que por medio del vehículo de las redes sociales, se ha transformado. Pasando de lo laboral al ámbito social como el cáncer que hoy conocemos como la competencia social. Donde se hace creer que quienes son los mejores son los seguidos y quienes son los que rinden culto o se sienten limitados son quienes se convierten en los seguidores. Esta pudiera esta relacionada con la falta de valoración que poseen con el acto sexual, el inicio irresponsable de las relaciones sexuales en adolescentes y las curiosidades a explorar comportamientos sexuales a los que no están preparados.

Sé que algunos compartirán lo que pienso, otros diferirán, así como para muchos esto pudiese confundirlos o crear más dudas. La verdad es que necesitamos una nueva fórmula para educar sexualmente a la nueva generación y necesitamos prepararnos mejor para ese reto.

Ya que la metodología del miedo, de la descalificación y la ambigüedad no han dado un muy buen resultado. Y los resultados de ese enfoque son el aumento en la transmisión de virus por contacto sexual, los embarazos en niñas y adolescentes, la prostitución infantil y juvenil, la confusión de identidad de sexo y género, el tráfico de infantil con fines sexuales, jóvenes participando en orgías o fiestas donde el objetivo es sexualizar… y la lista es grande.

Para concluir y cerrar las ideas, quiero recordarles que aún podemos hacer algo y sacarle provecho a las circunstancias. Pero esto solo depende de cada uno de nosotros los adultos, de poner en movimiento el cambio desde nuestro interior para al cambiar nosotros, mostrar con humildad y naturalidad lo que es ser “seres sexuados,” personas que viven sanamente su sexualidad. El ponerle significado e importancia a nuestra sexualidad y darle la oportunidad a esta nueva generación a salir de la hipnosis colectiva de actuar sin saber, de vivir aislados por miedo o convertirse en predadores para subsistir.
La educación sexual inicia con nosotros los adultos en aprender a saber los nombres correctos de nuestros órganos sexuales, el reconocerlos y aceptarlos como son, el explorar las creencias que tenemos sobre la sexualidad y nuestra sexualidad; así como el aprender cómo funcionan en ti. Cuando te sientas completamente cómodo con tu sexualidad y hables con respeto, sin miedo de ella; será el inicio de tu proceso de ser un padre que puede guiar mejor a sus hijos en el camino de la sexualidad.

De eso les escribiré en otro post; gracias y volvamos a nuestra esencia.

Publicado en Proyecto Familia, Vida Sexual - Sex Project.

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