Adolescencia y Pornografía

Mi hijo esta viendo Porno

 

“Mi hijo esta viendo pornografía…” “Descubrí porno en la computadora de mi hijo…” “Sé que es normal que vean pornografía, pero ¿cuándo es una enfermedad?” “¿Y si estaba viendo pornografía con personas del mismo sexo…?” “En el colegio la maestra confisco un teléfono con pornografía y mando a los niños a la coordinación.” Estas son algunas de las frases que oigo o leo por parte de los padres antes de decirme “¿Qué hago?”

 

Muchos esperan una respuesta tipo fórmula matemática o prescripción médica. Y cuando situaciones como estas ocurren, usualmente hay muchas variables involucradas. Desde qué tanto conoces a tu hijo o hija hasta el momento en el que iniciaste a hablarles sobre sexualidad. Es preciso conversar un poco acerca de si en la casa alguno de los padres ve pornografía o tiene ese tipo de material en el hogar, y también saber reacciones y las acciones o medidas que tomaron los padres al confrontar al adolescente. Y así como las antes mencionadas, cada caso es único y nuevo. Es por ello la razón de las tantas preguntas que puedo realizar antes de poder hacerle sugerencias a los padres sobre qué hacer específicamente.

 

Sin embargo, una de las cosas que se puede hacer de inmediato ante una situación como esta, es ser honesto con él o ella; al decirles que ustedes o uno de ustedes si ven, han visto o que de adolescentes también vieron algún tipo de pornografía. Claro, también está el caso de los padres que dirán “yo no veo eso, porque esta mal.” Sin embargo, les aseguro que en algún momento han visto alguna escena erótica quizás en el cine o una película en casa; pudiendo tomar esa experiencia como un punto de partida para crear la empatía para con su hijo o hija.

 

Ser empático con nuestros hijos, incluso al estar en desacuerdo; nos ayuda a bajar sus defensas, aun ellos estén claros que estamos en desacuerdo o desaprobamos su acción. También necesitamos clarificar que lo que desaprobamos es su acción de ver pornografía, en lugar de que piensen que lo desaprobamos a él o ella; evitando que piensen que nos sentimos defraudados de ellos o que están haciendo algo malo. Esto les permite hacerse responsables de sus acciones y facilita el proceso de guía que podemos darles posteriormente.

 

Otra conducta que como padres necesitamos aprender, es a estar en silencio, atento y sin juicio; si no tienen algo bueno que decir todavía, oiga lo que le expresa su hijo, medite y hágale saber que necesitan pensar sobre el tema. El silencio ayuda a permitir oír lo que el adolescente necesita expresar verbalmente o con su lenguaje corporal.

 

El estar atento y dependiendo del modelo que estén usando para la educación sexual de sus hijos, les permitirá hablarles sobre el tema de la pornografía sin juicios. Cuando ambos padres hablan con el adolescente es más poderoso el efecto. Usualmente es más común que los varones vean pornografía más que las hembras; lo cual puede hacer que un padre u otra figura masculina de confianza lidere la conversación, pero siempre estando papá y mamá durante ese momento.

 

Al saber el contenido de la pornografía que estaba viendo el adolescente, es recomendable escuchar, esperar los detalles de lo que comente y evitar saltar a conclusiones. Esto puede ser el caso de películas relacionadas con orgías, tríos, con actos de sumisión o sadismo, escenas homosexuales o bisexuales; incluso con animales o los famosos manga (animados pornográficos japoneses). Sea el tema, es importante esperar antes de juzgar al joven. Lo más seguro es que al confrontarlos, sientan vergüenza, una violación de su privacidad o piensen que son malos. Y eso es algo que como padres necesitamos evitar a toda costa; el que nuestro hijo o hija se sienta que les estamos colocando la letra “A” como en la novela “La Letra Escarlata.”

 

Por ello, lo mejor es primero respirar para poder penar mejor y darse el permiso de ver cómo se puede redireccionar la acción de nuestros hijos. Ya descubrieron la pornografía (no podemos retroceder el tiempo), sea porque encontraron películas que teníamos guardadas, que les salió por publicidad en la computadora o que la buscaron solos o acompañados de un amigo. Ahora es momento de como padres, educar, hablarles sobre el tema y para ello, necesitamos conocer más sobre la sexualidad humana. Para de esta forma, poder ayudarles a ver cómo lo que aparece en cada escena, es una actuación y montón de fantasías eróticas entre “corte y acción,” colocadas en video para entretener o distraer la mente de lo importante.

 

Cabe destacar, que por la falta de una educación sexual en el hogar, algunos jóvenes toman las escenas vistas en la pornografía como realidad y pretenden emularlas, siendo esto una alarma, ya que si los adolescentes no poseen ninguna otra referencia de los que es el acto sexual, no tienen manera ni otro punto con qué hacer contraste o comparaciones y por ende se creen (y crean) una verdad, llevándolos a actuar así y quitarle la parte emocional y energética del encuentro sexual entre una pareja. Otra consecuencia es creer que las relaciones sexuales son así como las vieron y por ende tienen la expectativa de que así serán en el futuro.

 

La clave para los que están iniciando con sus hijos pequeños, es brindarles una educación sexual, en la que puedan guiarlos sin mentirles y adaptando la información a sus edad cronológica y emocional. Para los que están recuperando el tiempo perdido, saber que el generar la confianza y el ser honestos, es lo que les va a ayudar a establecer esa conexión necesaria para guiar a sus adolescentes.

Publicado en Proyecto Familia, Vida Sexual - Sex Project.

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